Horas después del sismo más poderoso en Eurasia en 14 años, el Klyuchevskoy —4 754 m— estalló en erupción, lanzando lava y ceniza a 3 km de altura y formando un nuevo cono volcánico.
A las 4:25 a.m. hora local, un terremoto de magnitud 8.8 sacudió la península de Kamchatka, a apenas 19 km de profundidad y 136 km al este de Petropavlovsk-Kamchatsky. Fue el sismo más potente desde el tsunami de Japón en 2011 y el sexto más intenso jamás registrado, desatando más de 200 réplicas en las siguientes 24 horas.
Pocas horas después, el Klyuchevskoy —el volcán más alto y activo de Eurasia, con 4 754 metros— entró en erupción. La Academia de Ciencias Rusa reportó poderosas explosiones y una columna de ceniza que trepó hasta 3 km de altura. Los geólogos incluso identificaron la formación de un nuevo cono volcánico en su cumbre, testimonio de la violencia del enjambre sísmico.
El impacto no se limitó a la tierra firme. Tsunamis de 4 metros azotaron la costa de Kamchatka, mientras que Japón ordenó la evacuación de 900 000 personas, incluyendo trabajadores de Fukushima como medida de precaución. En Hawái se registraron olas de 3 metros, y Estados Unidos activó alertas en su costa desde Alaska hasta California.
La ceniza avanza hacia el este a 16 nudos, poniendo en riesgo el tráfico aéreo internacional y obligando a cancelar vuelos. La península de Kamchatka —con sus 300 volcanes (29 activos) — es conocida como la “tierra de fuego y hielo” y destaca entre las regiones más sísmicas del planeta.










