El expresidente Álvaro Uribe presentó una carta al Tribunal Superior de Bogotá para manifestar que no aceptará que su caso prescriba el 16 de octubre de 2025 y explica sus motivos vinculados a la “búsqueda de la verdad” y al derecho a ser oído.
El expresidente Álvaro Uribe Vélez presentó una carta al magistrado Manuel Antonio Bernal Gutiérrez, de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá (TSB), en la que anuncia su decisión de renunciar al beneficio de la prescripción sobre la acción penal que cursa en su contra.
En ese documento Uribe recuerda que “Es del dominio público que la acción penal, de la causa de la referencia, prescribe el 16 de octubre de 2025, es decir en menos de dos meses. He sido ampliamente ilustrado, por mis abogados, sobre el alcance de la prescripción de la acción penal, su carácter de garantía del debido proceso y las consecuencias favorables que, para mí situación jurídica, traería su muy probable ocurrencia”.
A partir de esa constatación, el expresidente aclara que renuncia voluntariamente a la prescripción y explica sus motivos. Señala que la búsqueda de la verdad ha sido una constante en su vida pública y cita: “Como tuve ocasión de explicarlo a la señora Juez, en mí declaración en juicio, el apego a la verdad ha sido una constante en mí vida pública y su búsqueda ha sido mípropósito incesante, tras ser por años el receptor de las más viles calumnias”.
Uribe agrega que, aunque la ley le ofrece “un camino corto y sencillo para salir de este tortuoso proceso”, no lo aceptará porque, incluso frente a lo que él considera una condena injusta y con su libertad en juego, “no puedo declinar el camino de la verdad”. Además subraya el sentido de servicio al país: «La confianza depositada en mí, por la patria y mis compatriotas, me impone, en esta encrucijada, dar ejemplo y optar por el camino que, por más difícil o riesgoso, es correcto y coherente con lo que he defendido a lo largo de mi vida; la verdad”.
En la carta también recuerda que renunció a guardar silencio y aportó prueba testimonial y documental durante el juicio: “a lo largo de este proceso me he aferrado a la garantía más básica que asiste a todos los ciudadanos, el derecho a ser oído. En desarrollo de esta premisa fundamental, no sólo renuncié a mi derecho a guardar silencio, sino que procuré, por conducto de mis abogados, acompañar al juicio nutrida prueba, testimonial y documental. De ello da cuenta el hecho de que fueron aproximadamente setenta (70) sesiones de audiencia en donde se recogió toda la práctica probatoria”.
Finalmente, Uribe critica la valoración probatoria hecha en primera instancia y advierte que sería contradictorio exigir respeto al derecho a ser oído si se buscara resolverlo todo por la vía de la prescripción en términos de tiempo insuficientes. En sus palabras: “En ese sentido, sería hipócrita de mi parte reclamar mí derecho a ser escuchado, en procura de la verdad, y pretender que ello se realice por la Sala de forma real y adecuada, en un término bastante inferior a aquel que se requiere sólo para tener la oportunidad de escuchar todas las audiencias, revisar los alegatos de conclusión¹, estudiar el fallo de primera instancia y cotejar, uno a uno, los errores atribuidos al fallo en tres impugnaciones³, contrastándolos con los alegatos de los no recurrentes”, finaliza la carta.










