El segundo frente frío que azota al país dejó en Córdoba más de 35.000 hectáreas inundadas, alrededor de 1.500 reses desaparecidas y a más de 40.000 familias afectadas. Gobernación, Defensa Civil y UNGRD activaron albergues, centros de acopio y trabajos de contención ante una calamidad que las autoridades califican de “sin precedentes”.
Las fuertes lluvias asociadas al segundo frente frío mantienen al departamento de Córdoba en emergencia. Las autoridades locales informan que, en la zona rural y en amplias franjas del valle, más de 35.000 hectáreas están bajo las aguas; además se reportan cerca de 1.500 reses desaparecidas en los municipios más golpeados.
Según un reporte preliminar de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), los efectos del fenómeno han alcanzado 104 municipios del país, de los cuales 24 están en Córdoba; la entidad calcula que hay más de 40.000 familias damnificadas en el departamento. El gobernador Erasmo Zuleta, por su parte, habló de cifras que rondan las 43.000 familias afectadas y calificó la emergencia como “sin precedentes”.
En Montería la situación urbana preocupa: hay 17 albergues habilitados y un centro de acopio, mientras la Secretaría de Infraestructura trabaja levantando jarillones en tramos claves como la troncal entre Pitolandia y El Dorado para frenar el avance del humedal de Betancí. Las autoridades han suspendido clases presenciales en sectores afectados y han reportado corte de energía en zonas de la margen izquierda del río Sinú por desconexiones preventivas.
Los daños no se limitan a viviendas: la emergencia afecta servicios de salud, vías y la actividad productiva. El cierre total de la vía Montería–Arboletes por daños en el Puente Jalisco y la pérdida de cosechas y ganado golpean la economía local; la pérdida de miles de hectáreas agrícolas y la desaparición de reses complican la recuperación económica de una región con fuerte vocación agroindustrial.
En otros municipios la situación varía: Montelíbano pasó a fase de recuperación urbana, con más de 1.758 familias afectadas en el casco urbano y más de 1.300 en la zona rural que ya avanzan en censos y labores de reparación. En contraste, localidades como Lorica y Cereté están en alerta por el aumento de caudales en caños y ríos que podrían desbordarse si persisten las lluvias.
Las llamadas a la solidaridad son constantes. El gobernador Zuleta hizo un llamado público para mantener las donaciones —alimentos no perecederos, kits de aseo y colchones— y agradeció el respaldo de entidades públicas y privadas. “Donar o recibir una colchoneta ha sido de gran ayuda. No dejemos de donar”, señaló.
La UNGRD y los organismos de socorro anunciaron que el pico de la emergencia podría prolongarse esta semana y remarcaron la necesidad de reforzar la logística humanitaria y las mesas de coordinación entre entidad nacional, gobernación, alcaldías y ONG para garantizar atención, albergue y suministro básico a las familias afectadas.










