El alto tribunal cuestionó el trabajo de la Fiscalía y concluyó que «no hay pruebas suficientes para establecer responsabilidades penales»
Después de casi 16 años, uno de los casos más mediáticos del país llega a su punto final. La Corte Suprema de Justicia dejó en firme la absolución de Laura Moreno por la muerte de Luis Andrés Colmenares, cerrando definitivamente el proceso penal.
La decisión ratifica lo que ya había dicho el Tribunal Superior de Bogotá, y en la práctica pone fin a un expediente que durante años estuvo marcado por versiones cruzadas, teorías y una fuerte presión mediática. También quedó en firme la prescripción de los delitos en el caso de Jessy Quintero.
Más allá del resultado, el fallo es fuerte en su contenido. La Corte fue directa al señalar que desde el inicio la Fiscalía construyó el caso sin claridad. Según el análisis, nunca logró explicar de manera consistente qué ocurrió realmente esa noche, ni quiénes habrían sido los responsables, ni cómo se habrían dado los hechos.
Lo que sí da por probado el alto tribunal es que Colmenares murió por asfixia por inmersión en el caño El Virrey. Sin embargo, alrededor de las lesiones que presentaba hay un punto clave: la Corte habla de una “duda insalvable”. Es decir, no hay forma de establecer con certeza si esas heridas fueron producto de una caída, de la intervención de terceros o de una mezcla de ambas cosas.
El fallo también generó reacciones. El padre del estudiante, Luis Alonso Colmenares, cuestionó duramente el papel de la Fiscalía y aseguró que el problema no fue la inexistencia del crimen, sino la incapacidad de probar quiénes estuvieron detrás.
Al cierre del proceso, más allá de la decisión jurídica, el caso vuelve a dejar una sensación incómoda en el país. Para muchos, lo ocurrido termina alimentando la percepción de que la justicia no logró responder de fondo a lo que pasó, o en versiones mas criticas, que la justicia le falló a Colmenares y que, más que una verdad clara, lo que queda es un expediente lleno de dudas. En ese ambiente, no son pocos los que sienten que, después de tantos años, la justicia le quedó debiendo una respuesta a Colombia.










