El presidente anunció acciones por la crisis con Washington tras la imposición de aranceles del 10% y llamó a consultas al embajador en EE. UU.; la Casa de Nariño revisará la respuesta gubernamental en sesión ministerial televisada.
El presidente Gustavo Petro afirmó que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos está “suspendido de facto” tras la decisión del gobierno estadounidense de imponer aranceles del 10% a productos colombianos, y anunció que dará a conocer las medidas que adoptará el Ejecutivo en el consejo de ministros convocado para la noche.
Petro explicó que, al aplicarse esos aranceles, “se violó el tratado del TLC y se volvieron nulas las antiguas preferencias arancelarias”, y sostuvo que esa ruptura unilateral por parte de Washington deja a Colombia con libertad para buscar otros mercados.
La escalada diplomática incluyó decisiones prácticas: el Gobierno recordó a consultas al embajador en Washington, Daniel García-Peña, y convocó a una reunión en la Casa de Nariño con varios ministros —Comercio, Defensa, Agricultura, la Cancillería y la directora del PNIS— para coordinar la respuesta oficial. Petro dijo que “Les contaré en el consejo de ministros televisado…”, y subrayó que revisarán las medidas con los funcionarias competentes.
El desencadenante público de la crisis fueron declaraciones del expresidente Donald Trump, quien acusó a Petro de ser “líder del narcotráfico”, anunció la suspensión de ayuda y amenazó con imponer aranceles; Washington también relacionó esas medidas con operaciones militares y contra el narcotráfico en la región. Esas afirmaciones y acciones elevaron la tensión bilateral y motivaron la respuesta del Ejecutivo colombiano.
Frente a la crisis, el Gobierno colombiano dijo que acudirá a instancias internacionales para defender la soberanía y la “dignidad” del país, mientras voces oficiales aseguran que mantendrán en pie las cláusulas del tratado que aún subsisten y preparan decretos y posiciones legales en defensa del trabajo nacional. Analistas advierten que, pese al lenguaje contundente, la relación con EE. UU. conservará canales de negociación porque ambos países siguen interdependientes en comercio y seguridad.










