Más de 50 mil viviendas afectadas y al menos 11 personas muertas, incluidos paramédicos, en medio de ataques que continuaron incluso en el alto el fuego
Autoridades del país aseguran que los ataques de Israel han dejado más de 50 mil viviendas destruidas o dañadas en poco más de un mes, en una ofensiva que golpeó con fuerza el sur del territorio.
El balance es contundente: cerca de 18 mil viviendas completamente arrasadas y más de 32 mil con daños, en apenas 45 días de operaciones militares, entre marzo y abril. En varias zonas, especialmente en la franja fronteriza, se reporta demolición directa de casas, lo que hoy impide el regreso de cientos de familias.
Pero el impacto no es solo material. En los últimos ataques, autoridades libanesas reportaron la muerte de al menos siete civiles y cuatro paramédicos, además de más de 30 personas heridas. Según la información oficial, las ambulancias que acudieron a atender a los primeros afectados también fueron blanco de bombardeos, dejando claro el nivel de riesgo incluso para misiones humanitarias.
A pesar de la entrada en vigor de una tregua, los reportes indican que los daños no se detuvieron completamente. En los primeros días del cese al fuego, cientos de viviendas adicionales habrían sido destruidas, lo que ha generado cuestionamientos sobre su cumplimiento real.
En este contexto, el gobierno de Líbano buscará extender la tregua por al menos un mes más en conversaciones con Israel en Washington, mientras intenta contener una crisis que ya dejó una huella profunda en infraestructura y población civil.
Lo que queda es un panorama difícil de ocultar, un país empeñado en continuar con una agenda militar fuera del proposito inicial sin control por parte de organismos internacionales, y por otro lado un país que sufre las consecuencias colaterales de una guerra que no buscó










