Suspendido tras anunciar La Nueva U, López acusa a la dirección del partido de intentar silenciar la disidencia y anuncia recursos ante el CNE y la Fiscalía.
El presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, rechazó la sanción disciplinaria que le impuso el Partido de La U y la calificó como un intento de acallar su voz crítica en defensa de la gestión pública y la democracia interna. López recordó que el 20 de octubre anunció la creación del movimiento La Nueva U y que, un día después, la colectividad respondió con medidas en su contra que, según él, se aplicaron sin audiencia ni notificación previa. En sus palabras: “Lo que ha ocurrido conmigo no es una simple diferencia política. Es un atropello calculado, una jugada sucia, una venganza disfrazada de decisión partidista”.
El representante defendió su derecho a disentir y dijo que su oposición busca señalar problemas de gestión en el Valle del Cauca, citando indicadores duros: mortalidad infantil del 7,14 %, sobreocupación del 300 % en un hospital de tercer nivel, 119 sedes educativas cerradas y más de 1,2 millones de personas en situación de pobreza. “Así nos quieran callar, hablan las cifras. Y con los datos no se pelea”, afirmó.
López negó que sus cuestionamientos constituyan violencia política de género y afirmó que se trata de control político sobre resultados: “No es un tema de género, es un tema de resultados. Todos los gobernadores son sujetos de control político, y eso no es misoginia, es responsabilidad”.
Anunció además acciones legales y administrativas para impugnar la sanción: interpondrá un recurso de reposición, llevará una impugnación ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) y solicitará una audiencia con la Fiscalía General de la Nación. Concluyó con un mensaje de resistencia y arraigo regional: “Nos quieren sacar del partido, pero no nos van a sacar del corazón del Valle. Mientras haya injusticia, nosotros no vamos a callar”.










