Ante deslizamientos y pérdida de banca en carreteras, las alcaldesas de Herveo y El Líbano claman apoyo urgente de la UNGRD y del Gobierno nacional.
El intenso invierno en el Tolima ha agravado la situación vial en varias localidades, a tal punto que algunos municipios han declarado calamidad pública. Al desbordarse el río Magdalena en Honda y al abrirse las compuertas de la Termoeléctrica de Hidroprado, se suman ahora daños graves en las carreteras rurales de la zona norte.
En Herveo, las 33 veredas del municipio reportan desperfectos en sus caminos, con desprendimientos de tierra que han destruido la banca en tramos importantes. La ruta hacia Casabianca —mantenimiento a cargo de INVÍAS— presenta hundimientos críticos, lo que afecta una vía alterna fundamental para emergencias vinculadas al Nevado del Ruiz. Hasta el momento, el municipio ha cubierto todos los gastos de reparación por falta de apoyo central.
La realidad en El Líbano es igualmente preocupante. Deslizamientos dejan incomunicados sectores como Santa Teresa y Convenio, a pesar del préstamo de maquinaria por parte de empresas privadas. El municipio enfrenta más de 530 kilómetros de vías terciarias en estado crítico y carece de fondos suficientes para atender la magnitud de los daños.
Según la alcaldesa Beatriz Valencia, cerca de 100 familias han perdido sus cosechas y varias viviendas resultaron afectadas. Por ello, ambas mandatarias insisten en la necesidad de intervención inmediata de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y en la llegada de recursos del Gobierno nacional para restablecer las rutas y proteger a las comunidades rurales.










